Aumento del riesgo de infección después del trasplante renal
Después de un trasplante renal, el cuerpo funciona de una forma diferente. Los medicamentos inmunosupresores hacen un trabajo esencial evitar el rechazo del riñón, pero a cambio reducen las defensas del organismo frente a infecciones.
Eso no significa que haya que vivir con miedo. Significa que conocer los riesgos y tomar algunas precauciones concretas marca una diferencia real en la salud del día a día.
Por qué los trasplantados son más vulnerables a las infecciones
El sistema inmunitario es el mecanismo de defensa natural del cuerpo. Cuando funciona con plena capacidad, identifica y elimina bacterias, virus y otros agentes externos antes de que causen daño.
Los inmunosupresores reducen esa respuesta a propósito, para que el sistema inmunitario no ataque el nuevo riñón. El resultado es un equilibrio necesario, pero delicado: menos rechazo, pero también menos defensa frente a infecciones.
Tal y como nos confirma la SEN en sus artículos, las infecciones siguen siendo una causa importante de morbilidad en personas trasplantadas, especialmente durante el primer año, cuando la inmunosupresión es más intensa. Con el tiempo, a medida que se van ajustando las dosis, el riesgo disminuye, pero no desaparece del todo.
Las infecciones más frecuentes tras el trasplante renal
Infecciones urinarias
Son las más habituales en personas con trasplante renal. El nuevo riñón y la vía urinaria son especialmente vulnerables en los primeros meses.
Síntomas como escozor al orinar, necesidad frecuente de ir al baño, orina turbia o fiebre deben comunicarse al equipo médico sin esperar.
Infecciones respiratorias
Los resfriados y gripes que en otra persona pasan en unos días pueden complicarse más en un paciente trasplantado.
Cualquier infección respiratoria que se prolonga o va acompañada de fiebre merece atención médica.
Otras infecciones a tener en cuenta
El citomegalovirus (CMV) es una de las infecciones virales más frecuentes tras el trasplante renal.
Muchas personas lo tienen de forma latente en el cuerpo sin saberlo, y la inmunosupresión puede reactivarlo.
Hábitos que reducen el riesgo de infección
La prevención en el día a día no requiere cambios radicales, sino incorporar algunas rutinas con constancia.
Higiene de manos
Es la medida más sencilla y una de las más eficaces. Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes de comer, después de ir al baño y al llegar a casa reduce significativamente el riesgo de infecciones.
Evitar el contacto con personas enfermas
En entornos con muchas personas transporte público, centros comerciales, eventos conviene mantener cierta distancia con quienes presenten síntomas de catarro o gripe, especialmente en los primeros meses tras el trasplante.
Cuidado con los alimentos
- Evitar carnes crudas o poco cocinadas, pescado crudo y mariscos
- No consumir leche ni lácteos no pasteurizados
- Lavar y desinfectar bien las frutas y verduras antes de consumirlas
- Beber agua potable; evitar agua de pozo o fuentes no controladas sanitariamente
- Respetar las fechas de caducidad y mantener la cadena de frío
Salud dental
La boca es una vía de entrada de infecciones que muchos pacientes pasan por alto. Cepillarse después de cada comida, limitar el azúcar y acudir al dentista al menos una vez al año (avisando siempre de que se es trasplantado) ayuda a prevenir infecciones que pueden complicarse más de lo habitual.
La vacunación, una protección imprescindible
Las vacunas son una herramienta fundamental para las personas trasplantadas, pero con una condición importante: después del trasplante no pueden administrarse vacunas de virus vivos atenuados, ya que en una persona con el sistema inmunitario reducido podrían causar la propia enfermedad que se quiere prevenir.
Las vacunas inactivadas como la de la gripe, la del neumococo o la de la covid-19 sí están recomendadas y deben consultarse con el nefrólogo para asegurarse de que el calendario está al día. Revisa el calendario de vacunas de la SEN.
La vacuna de la gripe, por ejemplo, se recomienda anualmente. Vacunarse también protege a las personas del entorno, que al no enfermar reducen el riesgo de contagio al paciente trasplantado.
Cuándo consultar al médico
Siempre que se tenga dudas o preocupaciones lo más recomendable es consultar al profesional de salud pertinente.
Sin embargo, existen diversas señales que hay que tener en cuenta y ante ellas conviene contactar al equipo médico sin esperar a la próxima sesión:
- Fiebre, aunque sea moderada
- Escozor o molestias al orinar, orina turbia o con mal olor
- Tos persistente o dificultad para respirar
- Heridas o zonas de la piel que no cicatrizan bien
- Sensación de malestar general inusual
ALCER Alicante, cerca de ti
Vivir con un trasplante renal implica aprender a cuidarse de una forma nueva, y no siempre es fácil saber qué es normal y qué no. En ALCER Alicante acompañamos a personas trasplantadas y a sus familias con información, orientación y el apoyo de quienes entienden lo que se vive.
Si tienes dudas o quieres conocer nuestros recursos:
📞 965 251 451 ✉️ asociacion@alceralicante.org
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es mayor el riesgo de infecciones tras el trasplante renal?
El primer año es el período de mayor riesgo, especialmente los primeros seis meses, cuando la inmunosupresión es más intensa. Con el tiempo y el ajuste de la medicación, el riesgo disminuye, aunque no desaparece del todo. Las revisiones periódicas sirven también para detectar infecciones a tiempo.
¿Puedo tener mascotas si tengo un trasplante renal?
En general sí, pero con algunas precauciones. Hay que extremar la higiene después de manipular a los animales o limpiar sus espacios, y evitar el contacto con heces. Es recomendable comentárselo al nefrólogo para que valore el caso concreto.
¿Puedo ir a la peluquería o hacerme tratamientos estéticos después del trasplante?
Sí, pero siempre en establecimientos con garantías de higiene. Procedimientos como piercings, tatuajes o depilación con cera deben hacerse en lugares de confianza y comunicando siempre que se es paciente trasplantado.
¿Qué vacunas puedo ponerme después del trasplante renal?
Solo las vacunas inactivadas: gripe, neumococo, covid-19, hepatitis B, entre otras. Las vacunas de virus vivos atenuados, como la triple vírica o la de la varicela, están contraindicadas tras el trasplante. Consulta con tu nefrólogo para revisar tu calendario vacunal.



